1. Auto-Servicio bajo demanda: el
consumidor podrá aprovisionar recursos computacionales en
forma unilateral, según lo requiera, y sin requerimiento de
interacción humana con el proveedor del servicio.
2. Permitir el acceso desde la red (pública,
privada, híbrida, comunitaria): todos los recurso que ofrece la nube
están disponibles en la red, y el consumidor no sólo puede acceder a ellos a
través de mecanismos estándar, sino que también mediante plataformas
heterogéneas como teléfonos móviles, laptops, PDAs, etc.
3. Asignación de recursos en modo multiusuario.
A
diferencia de las aplicaciones de software tradicionales, en el cloud computing
el proveedor tiene una única aplicación que abre a todos los usuarios que
desean utilizarla, estableciendo unos recursos de acceso y prestaciones
distintos para cada usuario. Al ser aplicaciones multiusuario, puede hacer
miles de internautas utilizando la misma herramienta a la vez, cada uno con las
mismas o distintas prestaciones.
4. Capacidad de rápido crecimiento: las
unidades de capacidad pueden ser rápidas y fácilmente aprovisionadas (en
algunos casos en forma automática), escaladas (crecimiento) o liberadas. Para
el consumidor, estos recursos suelen parecer ilimitados, y pueden ser
adquiridos en cualquier cantidad y momento.
5. Servicio medido: los
sistemas de la nube controlan de forma automática y optimizada la utilización
de los recursos. Este uso de los recursos puede ser monitoreado y controlado,
además, es posible realizar reportes para ambas partes, a fin de establecer la
facturación del servicio. El internauta puede en todo momento decidir qué
aplicaciones usar y elegir entre aquellas que son gratuitas y las que no lo
son. En el caso de las aplicaciones de pago, el coste irá en función de
diversas variables, como el servicio contratado, el tiempo que se ha usado ese
servicio, el volumen de tráfico de datos
utilizado, etc.
6. Elasticidad y escalabilidad. Las
aplicaciones en cloud son totalmente elásticas en cuanto a su rapidez de
implementación y adaptabilidad. Además, son totalmente escalables, es decir,
hoy podemos estar utilizando solo un 10% del total de la aplicación y mañana
podemos acceder al 80% de la misma con total normalidad y rapidez, con tan solo
comunicarlo a nuestro proveedor y modificar nuestra tarifa de suscripción.
7. Seguridad. Cuando se
habla de “aplicaciones en Internet”, no se debe entender que nuestros datos
están sueltos en la red. Quizás este es el mayor miedo que tienen las empresas
y por eso creo que es conveniente explicarlo. Los datos, cuando están en
aplicaciones en cloud, se alojan en DATA CENTERS, empresas específicamente
dedicadas a la custodia y salvaguarda de datos de empresas de todo tipo:
bancos, Entidades financieras, gobierno, multinacionales, pymes, personas como
vosotros o como yo…. Son empresas que cuentan con todas las medidas de
seguridad necesarias, tanto físicas como de software, de forma que no haya
jamás una pérdida de información ni de integridad de los datos. La única
precaución que hay que tener, es encontrar un DATA CENTER o proveedor que nos
dé garantías y prestaciones adecuadas al “valor” que damos a nuestros datos. Y
eso, es algo que ya hacemos a día de hoy con otros servicios como Internet,
teléfono, etc.
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